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Desde la ciudad sagrada del Cusco, los quechuas consolidaron un Estado que logró sintetizar los conocimientos artísticos, científicos y tecnológicos de sus antecesores. Basados en un concepto de expansión del Estado, el Tahuantinsuyo (Imperio inca) recogió aquellos conocimientos y los potenció. En la actualidad, algunas costumbres y tradiciones de la desaparecida civilización inca prevalecen aún en los paises que formaron parte del Imperio inca. Bolivia, Chile, Ecuador, Peru y norte de Argentina (Jujuy y Salta).
La conquista del Tawantinsuyo, realizada entre 1530 y 1540 por los españoles, encabezados por Francisco Pizarro, puso fin al imperio y el nacimiento del Virreynato del Peru. Sin embargo, focos de resistencia de los llamados Incas de Vilcabamba se mantuvieron hasta 1572.
La economía inca se basó en la agricultura que desarrollaron mediante técnicas avanzadas, como las terrazas de cultivo llamados andenes para aprovechar las laderas de los cerros, así como sistemas de riego heredados de las culturas preincas. Los incas cultivaron maíz, maní, yuca, papa, frijoles, algodón, tabaco y coca, entre otras. Las tierras eran propiedad comunal y se trabajaban en forma colectiva. Desarrollaron también una ganadería de camélidos sudamericanos (llama y alpaca). Por los excelentes caminos incas (Cápac Ñan) transitaban todo tipo de mercancías: desde pescado y conchas spondylus hasta sal y artesanías del interior.
La diarquía[editar]
Los cronistas españoles, cuyos escritos constituyen la fuente primaria de la historia inca, interpretaron al sistema político de los incas según su concepción europeísta y occidental. Es por eso que describieron al gobierno inca como una monarquía absolutista, a la cabeza del cual se hallaba un solo soberano absoluto, el Inca. Sin embargo, los modernos estudios nos dejan entrever que existieron dos gobernantes que ostentaron al mismo tiempo el mando.23 Uno pertenecía a la parcialidad del Hanan Cuzco (Cuzco alto) y el otro a la del Hurin Cuzco (Cuzco bajo). Esta dualidad del Hanan y del Hurin se daba también en los curacazgos, y se remonta a la época preincaica; es pues, típica de la cosmovisión andina.4 Según Waldemar Espinoza Soriano, si bien en el Imperio había dos administradores o jefes máximos, ello no significa que existiesen dos monarquías paralelas, sino que solo había una, debidamente unificada. Los dos gobernantes tenían sus bienes y posesiones de manera equivalente, aunque era el de Hanan el que reunía más rango por ser el que manejaba la vida cívica, política, económica, social y militar; por eso se le llamaba el Sapa Inca. El otro gobernante, el de Hurin, concentraba en su persona el poder sacerdotal: era el Willaq Umu, y aunque era de menos rango, no por ello dejaba de tener enorme influencia en las decisiones imperiales.5El Sapa Inca o, simplemente, el Inca era pues, el máximo gobernante, que compartía el poder con el sumo sacerdote o Willaq Umu. Todos sus súbditos debían acatar con sumisión sus órdenes. Símbolo de su poder era la mascapaicha, una especie de borla de lana roja que ceñía en la cabeza. Ejercía las funciones de su gobierno desde el palacio particular que cada uno se hacía construir en el Cuzco. Allí concedía audiencia todo el día y administraba justicia. Pero también viajaba con frecuencia por todo el territorio de su imperio, llevado en andas sobre hombros de cargadores, para atender personalmente las necesidades de su pueblo.6
Al Inca le seguían en jerarquía:
- El Auqui o príncipe heredero. En vida de su padre, ejercía el cogobierno, para ejercitarse en las funciones imperiales. No necesariamente era el hijo mayor del Inca y de la coya, sino que se lo escogía de entre todos los hijos del Inca, recayendo el honor sobre quien tuviera las mejores cualidades para desempeñar tan alta función.78
- El Tahuantinsuyo Camachic o Consejo Imperial, integrado por cuatro personajes o apus, que tenía a su cargo el gobierno de cada uno de los suyos o regiones. Algunos autores lo denominan Suyuyuc Apu. A esos 4 apus habría que agregar, según Guaman Poma de Ayala, a otros 12 consejeros: cuatro por cada uno de los suyos grandes (Chinchaysuyo y Collasuyo) y dos por cada uno de los de menor tamaño (Antisuyo y Contisuyo). De modo que el Consejo Imperial estaba representado por 16 consejeros: 4 principales y 12 secundarios.9
- Los gobernadores o Apunchic, con atribuciones político-militares. Su labor consistía en mantener en orden las provincias. Residía en fortalezas ubicadas en puntos estratégicos y rendía cuentas directamente al Inca y a su Consejo.9
- El Tucuirícuc o tocricoc, «el que todo lo ve», una especie de supervisor o veedor imperial, que controlaba a los funcionarios de provincias, y en caso necesario, ejercía las funciones de gobierno. Se encargaba además de recoger los tributos y remitirlos al Cuzco, de casar a las parejas y de ejercer la justicia.10 Como símbolo del poder que le otorgaba el Inca, llevaba siempre un hilo de la mascapaicha, que era inconfundible para la gente.
- El curaca, era el jefe del ayllu o comunidad. Equivalente a cacique. Solía ser el más anciano y sabio de su pueblo, aunque a veces los incas imponían sus propios curacas en las poblaciones recalcitrantes a su dominio. Vigilaba por el orden y aplicaba justicia; también se encargaba de recolectar el tributo para el Inca. Tenía como privilegios el poder entrevistarse con el Inca, de tener como esposa principal a una aclla cusqueña, además de numerosas esposas secundarias. Debía enviar a sus hijos al Cuzco, para ser educados junto con la elite inca; con ello, el Estado inca buscaba quechuizar a la clase dirigencial de las provincias.10
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